“El Dictador” de Sacha Baron Cohen

“El Dictador” de Sacha Baron Cohen
“Caca, culo, pedo, please”

“Correcta” sátira política y social. Simple, directa y rebosante del mal gusto tan del gusto del consumidor actual.

Y vamos a parar a lo de siempre, la película no asombra ni epata y todo tiene un regusto a ya visto y oído. Baron Cohen picotea de ahí y de allá (como todo el mundo). Un poco de los Monty Python, un poco de Benny Hill, un poco de Woody Allen, un poco de los hermanos Farrelly, incluso mete mano a los clásicos intocables, sí, hablo de referentes tan dignos como los hermanos Marx, Chaplin o Buster Keaton.
Pero al que más foidemente recuerda es a Mel Brooks, ese gran olvidado de la comedia rancia americana, precursor del humor desequilibrado (“tonalmente” hablando), capaz de combinar en una misma película gags de una intelectualidad sublime con chistes comparables a pedorretas de parvulario (pero de una eficacia cómica implacable, por mucho que nos pese).

Eso sí, Cohen supera a su maestro y parece aferrarse a su etapa anal con dientes y uñas. En algunos momentos hace que el tal Mel parezca un catedrático del humor sutil. Un excesivo uso del caca-culo-pedo-pis podría ser su talón de Aquiles pero es un mal menor que se compensa con unos 15 minutos iniciales arrolladores donde se concentra lo mejor de su repertorio (¡absténgase de ver el tráiler si aún no lo han hecho!). El desarrollo central es más soso y queda lastrado por una acomodación demasiado estricta a la comedia romántica redentora al uso, para volver a lanzar pegotes pringosos a diestro y siniestro en la recta final.

Baron Cohen parece moverse como pez en el agua en la incorrección políticamente correcta que destila la comedia norteamericana de la última década. Con cierto estilo propio, congratula su mala leche sin los coitos interruptus que esgrimen los alumnos precoces “Farrellianos” y congratula aún más que no deje títere con cabeza. El Dictador no es solo una crítica política a Occidente y Oriente sino una mirada nada complaciente (una más, recuerden Borat) a las bajezas y miserias del ser urbano ordinario. Y como en Borat, se utiliza a un personaje extremo de nacionalidad inventada, un ser que no tiene cabida en las sociedad bienpensante occidental, para hacernos tragar la amarga píldora. Repitan una y otra vez “son los demás, los de fuera. Esos son los patéticos, los que se equivocan, los que obran mal y los que lo estropean todo”, repítanlo como un mantra, repítanlo con cara de niño enfadado mientras se miran fijamente al espejo.

El Cinefoide

Web oficial >>

Sacha Baron Cohen >>

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s