Los descendientes de Alexander Payne

Los descendientes
“Un cadáver maquillado”

 Lo admito. Los prejuicios me invadían nada más empezar el visionado de esta película precintada con el certificado de garantía que otorga tener los antecedentes de Alexander Payne, el director de esta obra maestra (según la crítica oficial) a la cual la academia que se esconde detrás de los Oscars ha ninguneado de mala manera.

Una vez vista y digerida, he de decir que he disfrutado mucho más con sus obras anteriores. No solo porque destilaban más mala leche, sino porque eran mucho más entretenidas. Bien, aclarado este punto, procedamos a destripar a la criatura.

Inteligente y sensible son adjetivos extremadamente relativos, pueden cambiar mucho según el gusto del consumidor, y suelen aplicarse a películas como esta, las que se mueven entre el drama contenido y la comedia agridulce minimalista.

Pero no basta solo con ser inteligente y sensible, hay que entretener. La película lo hace moderadamente con un ritmo pausado y sin estridencias. Todo resulta bastante previsible y parece que es lo que quiere, ya que redunda sin avergonzarse en el mismo tema de principio a fin: la muerte dentro del núcleo familiar y la desintegración de este mismo núcleo con un trasfondo (muy leve) ecologista y antiespeculador.

Lo que hace que destaque de entre toda la avalancha de dramas que inundan las carteleras a lo largo del año es su ubicación geográfica: un Hawai desmitificado y decadente. El director se empeña en saltear la trama de ráfagas costumbritas para que el espectador se interese por los antecedentes familiares del protagonista, pero estos se quedan en pintorescos apuntes que no aportan gran cosa.

¿Estamos ante una película sosa o es una especie de lobo con piel de cordero? Francamente, no acabo de decidirme.

Uno de los detalles más perturbadores es la presencia del personaje de la mujer en coma, tanto figuradamente como literalmente. El personaje de ella, más bien lo que hacía en sus últimos meses con vida cerebral y como afecta eso al resto de su familia, se convierten en el McGuffin de la trama. El conflicto agridulce en el que inevitablemente desembocan muchas relaciones duraderas está bien planteado, no se camufla ni dulcifica. Los personajes incluso se permiten el mal gusto de discutir entre ellos, incluso con ella, en muchas de las escenas que transcurren en la habitación de hospital. Tampoco se camufla el estado deteriorado de ella, mostrándola en varias ocasiones en todo su esplendor. Esto, que en otras películas de corte más serio o retorcido sería utilizado para crear pena o asco, aquí es utilizado con una naturalidad y ausencia de morbo pasmosa. ¿Es Payne una especie de Mary Poppins y le pone una fina capa de azúcar a la amarga píldora para que nos la traguemos sin darnos ni cuenta? Puede, sigo tan perdido como el propio Clooney

A pesar de lo dicho, si es un lobo con piel de cordero, está claro que no muerde. Sí que es cierto que a veces enseña los colmillos pero tampoco asusta. Tal vez porque todo se centra demasiado en el Clooney como padre preocupado por su hija mayor descarriada sin reparar demasiado en el juego que podrían haber dado otros personajes, como su yerno (Robert Foster) o su primo más visible (Beau Bridges).

Y es que el principal problema de esta película es la escuela que ha creado su propio director.  Nadie puede negar que éxitos tan cacareados como “Little Miss Sunshine” (Jonathan Dayton), “Juno” o “Up in the Air” (estás dos última de Jasón Reitman) beben hasta el coma etílico de la obra de Payne. Y aquí se esconde la paradoja: ahora el original parece haber copiado de sus clones para reblandecer sus propuestas. De qué si no esos personajes Pepito Grillo que ejercen de consciencia del protagonista y el propio espectador.

Las comparaciones son odiosas, pero si le echan un vistazo a bofetadas anteriores de este hombre, como “Election” o “A propósito de Schmidt”, verán de lo que estoy hablando. Si en estas sus conclusiones eran siempre de tipo “coitus interruptus” (sí, ya sé que utilicé este concepto en la anterior crítica, no solo Payne tiene el derecho de repetirse) y poco satisfactorias, aquí la conclusión es clara y tranquilizadora. El protagonista, después de su aventura catártica, hace “lo que se tiene que hacer” y sigue con su vida. Mostrado esto con un plano fijo final más falso que las flores que adornan la mayoría de camisas que pululan por la película.

En una de las escenas de la primera parte de la película, bastante superior al desenlace, el personaje protagonista (y esta es una película de protagonista donde el resto del reparto, por muy bien que lo haga, no puede hacerle sombra) le recrimina a alguien que estaba maquillando a un cadáver, refiriéndose a su mujer. Y eso es lo que esta película: un cadáver maquillado. Muy bien maquillado, por cierto, pero un cadáver al fin y al cabo.

Alérgicos al ukelele abstenerse.

P.D.: George Clooney se va perfilando cada vez más como el nuevo Cary Grant. Las comparaciones son odiosas, otra vez. Pero hay que reconocer que el tipo es gracioso sin hacer aspavientos y también cuando los hace. Si hacen un remake de “Arsénico por compasión” (ojalá no lo hagan) no se me ocurriría mejor actor.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Los descendientes de Alexander Payne

  1. Ciutada K dijo:

    Buenas, cinefoidiano!
    la veritat és que estic bastant d’acord en tot el que comentes… a mi em va agradar més del que m’esperava però tampoc no cal ‘rasgarse las vestiduras’, no és una obra mestra tot i que té molts atractius, sobretot el mateix Clooney, per al que la mímesi amb Cary Grant fa fins i tot por, jo crec que està posseït !!!
    Certament, aquesta nova del sr. Payne té més malícia i amargor que Entre copas, però aquella la vaig trobar més divertida (dins d’un to patètic, és clar!). Em va agradar molt la forma com ens mostra Hawaii que sempre ha estat filmada com el ‘eterno paraíso’ i a los Descendientes és grisa i fosca….
    El personatage de la filla petita em va resultar irritant, em feia pensar massa en el deixeble -com tu dius- i la seva Miss Sunshine…
    en general, correcta i entretinguda … bé!

  2. elcinefoide dijo:

    Buenas, Ciutadà!
    Doncs si, l’ombra de la Miss Sunshine es allargada, que hi farem.
    El probleme amb aquestes pelis tan comentades, que es posen en un pedestal, corren el risc de no cobrir les expectatives.
    Saludoides!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s